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¿TRABAJO O DESCANSO?


Trabajo o Descanso

¿Alguna vez te has sentido cansado, por tener que hacer un esfuerzo permanente como para “pasar de curso” ante los demás, para ser tomado en cuenta, aceptado, demostrar que vales o que sigues vigente?


¡Necesitamos descansar!


En la medida que se acerca la Navidad, deberíamos entender y valorar sobremanera la venida del Mesías prometido a la tierra. Gracias al incomparable regalo de amor hecho por Dios al enviar a su Hijo como un bebé a la tierra y transformarse en hombre, es que nosotros hoy podemos descansar.


En tiempos del Antiguo Testamento, es decir, antes que Jesús naciera, el pueblo judío vivió bajo el peso de la ley. Ellos vivían y “trabajaban” de día y noche intentando ser aceptables a Dios. Trataron de cumplir y abstenerse de todo lo establecido por las leyes; ceremoniales, leyes civiles, ley del templo, etc. Pero como sabemos, ninguno de ellos fue capaz de cumplir con todas y cada una de ellas.

Acto seguido y con el propósito de poder acercarse a Dios, de ser perdonados y restaurar la comunión con Él, realizaban una serie de ofrendas y sacrificios, pero la eficacia de los mismos no duraba mucho, era sólo temporal. Guardaban el día de reposo, descansaban de sus labores y después volvían a sus “trabajos”. Era un círculo sin fin, sus intenciones eran buenas, pero no lograban tener un descanso permanente, volvían a recordar sus pecados y la culpa les perseguía.


“El sistema antiguo bajo la ley de Moisés era solo una sombra —un tenue anticipo de las cosas buenas por venir— no las cosas buenas en sí mismas. Bajo aquel sistema se repetían los sacrificios una y otra vez, año tras año, pero nunca pudieron limpiar por completo a quienes venían a adorar”. Heb.10:1


Ninguna ley, ni sacrificio, ni ofrenda que hagamos por cuenta propia podrá quitar nuestro pecado.

Lo que se hacía en ese tiempo era un anuncio de lo que vendría: Dios enviaría a su Hijo Jesús, porque Él sería el sacrificio único, supremo, completo que borraría para siempre nuestros pecados.

Jesús nuestro Sumo Sacerdote se ofreció a sí mismo a Dios, como un solo sacrificio y su efectividad es para siempre. Él está sentado en un lugar de honor, a la derecha de Dios. (Heb.10:12)


Hoy Jesús “descansa” en su trono y nos invita a entrar en su reposo. Ya no tenemos que "trabajar", debemos acudir a Él con fe, creyendo que por su sacrificio hemos sido perdonados y aceptados por Dios y podemos descansar en Él y en la salvación que nos da.

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