Bienvenidos a nuestro Blog

EL NARANJO

De visita en mi país se me ofreció ir de paseo y elegí hacer un “tour histórico”, pero no a las ruinas arqueológicas, ni a museos, sino a la casa donde nací, a mi colegio y universidad, la iglesia y los lugares claves de mi infancia y adolescencia.

 

Fue sobrecogedor volver al pasado. ¡Cuántos recuerdos, experiencias pasadas, nostalgia! Pero, sobre todo, excelente tiempo para meditar, valorar y agradecer por lo que mis padres sembraron con anterioridad y me llevaron a ser lo que hoy soy.

 

Jesús usaba ejemplos de la vida cotidiana para hablar de profundas verdades espirituales. En una oportunidad usó los árboles, sus ramas y el fruto que producen. Con simples palabras reveló el secreto de lo que consiste verdaderamente la vida de un cristiano.

 

No necesitamos ser agrónomos para saber que, cuando plantamos un árbol de naranjo, no esperamos que éste produzca plátanos o sandías sino naranjas.

Una semilla de naranja viene un código genético que incluye el tamaño, color, sabor, etc., éste determina que después de ser plantada, producirá aquello para lo que Dios la creó, es decir, naranjas.

 

Como cristianos podríamos llegar a ser conocidos por lo que hacemos: las actividades en las que estamos involucrados, la casa o iglesia que construimos, la cantidad de Retiros a los que fuimos… etc. Eso está genial, pero cuidado, estos son resultados o actividades producidas, pero no necesariamente por el Espíritu Santo, porque ¡el Espíritu Santo siempre produce fruto!

 

Somos llamados a producir fruto por el Espíritu. Fruto que no solo bendiga nuestra propia vida, sino uno que trasciende a las generaciones que vienen después de nosotros.

 

¿Qué fruto estamos produciendo? ¿Decimos ser seguidores de Jesús y hace tiempo que no estamos dando ningún fruto? ¿No será que se nos secó el arbolito? Cuando ya no estemos en esta tierra, habremos dejado fruto?

 

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Comprométete con todo tu ser a cumplir cada uno de sus mandatos. Repíteselos a tus hijos… Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio. El Señor tu Dios pronto te establecerá en la tierra que juró darte cuando hizo un pacto con tus antepasados.” Deuteronomio 6:5-10 (abreviado)

 

En mi recorrido histórico, la hermosa casa que construyó mi padre ya no está tal cual y otros sitios que visité, ¡ya ni siquiera existen! Sin embargo, lo que mis padres plantaron en mi vida, a pesar de sus fallas y no haber sido perfectos, ni el paso del tiempo, ni las tormentas o sequías, ni nada ha podido destruir el fruto que sembraron en mi corazón, porque dependía del poder de Aquel que trasciende los siglos y nada ni nadie puede destruir.

Please reload

Entradas destacadas

GENTE TÓXICA

January 7, 2020

1/10
Please reload

Entradas recientes

April 2, 2020

March 24, 2020

March 2, 2020

February 24, 2020

February 17, 2020

February 15, 2020

February 13, 2020

January 7, 2020

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags