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UN CAMINO NUEVO


florecer

Mi hijo me regaló un “moderno reloj”, en realidad, es mucho más que un simple reloj, es una pulsera biométrica llamada Fitbit. Esta pulsera, mientras la traiga puesta, cuantifica mi actividad física, distancias caminadas, latidos del corazón, horas de sueño, calorías y otras cosas más.

Soy un tanto sedentaria, por lo tanto esta pulsera es un excelente motivador, me indica periódicamente que llevo mucho rato sin moverme. Me ayuda a tomar conciencia, dejar el sedentarismo y ponerme a caminar, (entre otras cosas), y así llevar una vida más sana y activa.


Pulsera en la muñeca, comencé mis caminatas diarias en el recinto donde vivo . Un buen día, haciendo mi recorrido, descubrí un hermoso sendero de tierra, rodeado de árboles y bancas. ¡Increíble, había un camino nuevo que no había descubierto!


La vida es un continuo caminar que nos lleva por diversos caminos y circunstancias. Algunos maravillosos y otros terribles. En esos recorridos complicados, nuestra fe tiende al sedentarismo, se paraliza, no quiere caminar. Nos atemoriza la incertidumbre, caminar por un valle oscuro sin esperanza. ¿En qué momento se cumplirán las promesas que nos hizo Dios?


Justamente, en momentos de caminos inciertos y duras pruebas es cuando debemos saltar del asiento, dejar el sedentarismo de la duda y comenzar a caminar en fe, confiando en Él. Tal vez él no venga en el momento preciso en que nosotros queremos, pero vendrá en el momento que más lo necesitamos.

Él ha prometido abrir un camino nuevo donde no lo hay y guiar nuestros pasos en el trayecto.


“Yo soy el Señor, que abrió un camino a través de las aguas, e hizo una senda seca a través del mar… Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía”. Isaías 43:15-16, 18-19


Dios es especialista en mostrarnos su poder en situaciones que nosotros consideramos irremediables. Dios es nuestro refugio y a su lado podremos vencer nuestros peores temores. Confiemos, porque hay Alguien que no duerme y prometió orar por nosotros en todo momento. Él conoce nuestra situación y nuestras necesidades.


Tal vez no lo veamos, sin embargo, Él es más real que una pulsera biométrica. Su Espíritu vive pegado a nosotros, conoce lo más profundo de nuestro ser, nuestro caminar y nuestros más íntimos pensamientos. Escuchemos su voz que nos motiva y alienta a seguir adelante.


“Vamos, sé fuerte y valiente, sigue caminando, no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas”. (Jos.1:9)

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