Bienvenidos a nuestro Blog

¡¡YO ME QUERIA PORTAR BIEN!!

- “Hijo hazme caso”, “hijo ven para acá”, “ya te dije que no hagas eso”, etc.”, son frases de advertencia con las que solemos corregir a nuestros hijos pequeños y a pesar de ellas, ellos terminan saliéndose con la suya. Acto seguido les llamamos la atención o si lo amerita, los castigamos.

¡¡Pero yo me quería portar bien!!  Es la frase que sigue al castigo junto con un llanto desconsolado, implorando clemencia para evitar el castigo.

 

A veces somos como niños, llorando a todo pulmón delante de Dios, sintiéndonos culpables, tratando de dar explicaciones por algo que de antemano sabíamos que no debíamos hacer, y que aún así lo hicimos.

 

Existe un refrán que dice: “El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”. Obviamente no es bíblico, pero describe perfectamente el hecho de que no basta con tener una buena intención para hacer algo, si al final de cuentas no lo cumplimos. Prometemos y no obedecemos.

 

¿Cuántas veces Dios nos ha dicho lo que debemos hacer, por medio de su palabra, en una prédica, a través de nuestros padres u otra forma, y nosotros, tenemos la mejor intención para hacerlo, pero lo dilatamos, nos hacemos los locos y finalmente no lo hacemos?

Dios quiere nuestra obediencia a lo que nos ha mandado hacer y el tener la “buena intención” de hacerlo no es sinónimo de obediencia.

Obedecemos en el mismo instante en que hacemos lo que se nos ha pedido hacer.

No es fácil, estamos hablando de la ancestral lucha entre la carne y el Espíritu. Nuestra naturaleza nos incita a llevarle la contra a Dios y salirnos con la nuestra.

   “No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.  Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.” Rom.7:15 y 18

 

Parece que no hay remedio, estamos llenos de “buenas intenciones” para portarnos bien, pero terminamos desobedeciendo y haciendo lo malo. ¿Estamos condenados a vivir en pecado? No, no es así. Dios nos ha dado el poder para obedecerle a través de su Espíritu obrando con poder en y por nosotros.

  “¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!” Rom.7:24-25

 

Manos a la obra, menos promesas y más acciones: ¿Obedecer “hasta que duela”? ¡Sí! Demos gracias a la obra de Cristo y pidamos la guía y ayuda a Dios cada a día y después hagamos lo imposible por ponerlo por obra.

Please reload

Entradas destacadas

GENTE TÓXICA

January 7, 2020

1/10
Please reload

Entradas recientes

April 2, 2020

March 24, 2020

March 2, 2020

February 24, 2020

February 17, 2020

February 15, 2020

February 13, 2020

January 7, 2020

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags